El nacimiento de la Rusia Bolchevique no se puede entender sin el estallido de la Primera Guerra Mundial y la penosa situación del pueblo ruso que dijo basta a siglos de sumisión y explotación por parte del zarismo. Lo que empezó siendo un experimento por parte de un puñado de revolucionarios bolcheviques, acabó conviertiendo la feudal Rusia zarista en un potente y avanzado Estado capaz de rivalizar e incluso superar a Occidente. 

(ver Rusia, apartado Revolución Bolchevique)